Si ya ahorrar es complicado, cuando se tiene hijos es aún más difícil. Entre los gastos fijos, los variables y los no esenciales, ese dinero que esperabas reservar para ahorrar a final de mes, puede que se vaya sin que te des cuenta.
Pañales, alimentación, ropa, material escolar, regalos… estos gastos están asociados directamente a los hijos, y en muchos casos son inevitables, pero en su justa medida. Y es que también se puede ahorrar si mejoramos nuestra rutina, con estos y otros gastos relacionados.
Para ello, toma nota y en primer lugar planifica tus gastos mensuales, los ingresos, los gastos, reserva un dinero para imprevistos y ponte una meta de ahorro para ese mes. Tendrás que prever los gastos extra que vas a tener a lo largo del año, como las actividades extraescolares y fiestas de cumpleaños. Sigue leyendo





